Bailar agarrado y otros apuntes



Un tocadiscos portátil-----
--que funciona con pilas


Para bailar agarrado con la que te hacía tilín y/o te daba gustirrinin, lo mejor eran las canciones de Adamo ("Mis manos en tu cintura", "Tu nombre"). También las de los Bee Gees ("World", "Holiday") y las de Aphrodite’s Child ("Rain and tears", "Spring, summer, winter and fall"), por ejemplo, estaban muy bien. Las más deseadas a estos efectos eran, por supuesto, las melódicas de larga duración, tipo "Hey Jude" (The Beatles, 1968) o "The boxer" (Simon & Garfunkel, 1968). Y qué decir de "Noches de blanco satén" (The Moody Blues, 1967) y "Con su blanca palidez" (Procol Harum, 1967), con las que tantos enamoramientos se han consumado; pero es que la lista es interminable.... (escuchen, si no, la muestra de "canciones lentas, pero seguras" de nuestra máquina de discos).

Lo peor para el chico, sobre todo si era tímido (o sea, la inmensa mayoría), era que tenía que tomar la iniciativa de sacar a bailar a la chica que le gustaba (normalmente había más de una, pero sobre todo una), evidenciándose de esta manera sus más profundas querencias e intenciones. Las chicas, por el contrario, tenían que esperar pacientemente a verlos venir, aunque, claro está, había muchas formas de insinuarse, no siempre exitosas debido, por lo general, al despiste monumental de los chicos, a menudo en Babia. Cuando gustabas a la chica que invitabas a bailar, no le dolía la cabeza ni nada y aceptaba, y más aún, dejaba que te arrimaras sin poner los codos entremedias, los indeseables “frenos”. Los muy afortunados y/o enamorados se daban el lote al compás de la música (no entraré en detalles para no ruborizarme). A veces la chica bailaba contigo y se arrimaba, pero era simplemente una estrategia para poner celoso o llamar la atención del que realmente la gustaba.

"Je t'aime, moi non plus" (1969), de Jane Birkin.

Superbe para bailar, no ya agarrado, sino requete- apretado.

Las chicas iban a pares al baño y de paso, supongo, cotilleaban o planificaban el ligoteo. Salvo rara excepción, los más modernos pasaban de bailar agarrado, y algunos intelectualoides y los super-tímidos, de todo tipo de baile. Frecuentemente el melómano hiper-tímido era el pincha discos por antonomasia.


Foto impagable de un guateque, con Camilo Sexto en primer plano,
hecho ya un hombrecillo, cigarro en mano, bailando
una lenta con una chica muy mona

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