Mari Trini ("Amores", "Yo no soy esa"), un referente de la canción de autor
que interpretaba sus canciones con gran pasión siguiendo la huella de algunos
de sus colegas franceses como Edith Piaf, Jacques Brel, etc.

 


Me gustaba y me sigue gustando Cecilia ("Dama, dama", "El caso es andar").
Sentí mucho su temprana muerte, que truncó la vida y la carrera musical de una de las cantautoras
más prometodoras de la época. Lamentable pérdida.

 



María del Mar Bonet ("Sonet", "Què volen aquesta gent"), la musa-cantautora mayorquirna
de los 60 y 70. "El ágila negra" es una de sus canciones más conocidas
y una maravilla, como su voz.

 

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Victor Manuel y Ana Belén


Cuando era joven lo que más me gustaba de Victor Manuel era Ana Belén
(toda ella en su conjunto, incluida su voz), y aunque "El abuelo Victor" y otras canciones
de su primera etapa y posteriores no están nada mal, cuando realmente me tocó la fibra sensible
fue con "Luna", "Sólo pienso en ti" y sobre todo con "Un corazón tendido al sol".


Victor Manuel y Ana Belén


Algo parecido me ocurrió con Patxi Andion ("Samaritana"), que tuvo un fugaz idilio con Amparo Muñoz
cuando ésta se encontraba en plenitud de formas y belleza. Al contrario que Victor y Ana,
que siguen en primera fila, su carrera musical no duraría mucho;
pero de vez en cuento -sorprendentemente- reaparece.


Amparo Muñoz y Patxi Andion



-Un joven--------------cantautor

Patxi Andion

 

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Desconocía casi por completo la existencia de Chicho Sanchez Ferlosio ("Si las cosas no fueran"). No tengo consciencia de haber escuchado en los 70 ni en los 80, y mucho menos en los 60, ninguna de sus canciones, aparte de la genial "Círculos viciosos" en boca de Joaquín Sabina acompañado de Hilario Camacho (Malas Compañías), Alberto Pérez (La Mandragora), etc. Desde luego nunca estuve en una de sus actuaciones en directo, pero sí recuerdo vagamente a ver visto en la calle o en un local (probablemente el bar La Aurora) algún cartel anunciando un concierto suyo. Sólo hace unos años, cuando empecé a desarrollar mi homenaje a Antonio Sánchez "El Largo" y los de La Mandrágora, he sabido de él y de su obra, así como de la influencia que ha ejercido en otros cantautores como, por ejemplo, Javier Krahe, a quien apadrinó en su primera puesta en escena, y Alberto Pérez Lapastora, con quien empredió proyectos musicales en común. Fernando Trueba tampoco se resistió a su encanto personal y artístico e hizo una película documental sobre dicho personaje, bohemio y singular, titulada Mientras el cuerpo aguante (1982). Aunque únicamente grabó un disco de larga duración, A contratiempo (1978), y un single, Coplas retrógradas (1982), en este caso con Rosa Jiménez; compuso numerosos temas, algunos de los cuales fueron grabados e interpretados por cantantes de la talla de Joan Baez, Victor Jara, Soledad Bravo, etc. Varias de sus canciones, caso de "Gallo rojo, gallo negro", se hicieron tan populares en los países hispano-parlantes que muchos creían que eran tradicionales y anónimas. A este fenómeno contribuyó, sin duda, el hecho de que en 1964 se publicara en Estocolmo (Suecia) un LP con canciones suyas, denominado Canciones de la resistencia española, en el que por motivos obvios no figuraba su autoría. Cantó en latín un texto de Dante y en griego uno de Horacio a los que puso música, musicó poemas de su amigo Agustín García Calvo y también romances anónimos, etc.

Chicho es como una luz en la vida, un privilegio. Durante quince años nos veíamos o hablábamos a diario e hicimos 25 canciones juntos. Chicho era el más libre, el que menos se casaba con nadie, el que menos se quejaba. Tuvo cuatro hijos, uno con parálisis cerebral; una hija se cayó de un caballo y se mató, otro hijo se ahogó en la piscina, y jamás se quejó. Chicho era un pozo de ciencia. En los descansos me leía pasajes de La Divina Comedia en italiano, era una gloria. Sabía canciones en todos los idiomas e hizo canciones como Círculos Viciosos, para mí, de las más bonitas. Chicho era otra cosa, era profundo, y nunca se las dio de nada.

Alberto Pérez Lapastora (laopinioncoruña.es, 2009)




Chicho Sánchez Ferlosio y Rosa Jiménez, su compañera sentimental y artística,
cantando en el Café-Bar La Aurora de Madrid.

 

Los que siguen esta web desde sus comienzos saben que tengo pendiente de desarrollo un apartado titulado ¿Qué fue de la música sudamericana y de los barbudos?, término este último empleado para designar a aquellos cantautores contestatarios de los 70, de ideología izquierdista y políticamete comprometidos con lo derechos civiles, a menudo barbudos e involucrados en la lucha contra dictaduras fascistas, y que al desaparecer éstas fueron casi literalmente barridos del mapa a pesar de haber contribuido a su caída. Sus letras reivindicativas dejaron de interesar a la gente e incomodaban al nuevo status quo, que los ignoró por completo, incluso los despreció. Sus canciones, cargadas de trascendencia y en algunos casos musicalmente un tanto elementales y monótonas, fuera del contexto en que fueron escritas resultaban plomizas. La libertad, revestida de color, trajo consigo un ansia de diversión y un escenario donde apenas había espacio para el pensamiento reflexivo y crítico, y donde los problemas propios o ajenos se rehuían. Por eso cuando en el 2011 escuché a Luis Pastor ("Vengan a ver", "En balsa de piedra") recitar su precioso texto ¿Qué fue de los cantautores?, me sorprendió gratamente, pues reflejaba y decía de una manera concisa y poética, no exenta de cierta ironia, muchas de las ideas que a este respecto me rondaban la cabeza. Él desde luego sigue vivo y en plena forma, y su hijo promete y mucho.

 



La polifacética Martirio ("Estoy mala") formó parte del grupo Jarcha y colaboró con el emblemático
pero fugaz grupo Veneno, que estaba liderado por Kiko Veneno, coautor de muchos de los temas que ha grabado
la cantante en su carrera en solitario. Sus interpretaciones tienen un inconfundible sello personal
y musicalmente ha tocado muchos palos, desde la copla y el flamenco hasta el pop-rock,
que a veces ha mezclado o fundido en una misma canción.

 

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Paco Ibañez ("Poderoso caballero Don Dinero") y Jose Antonio Labordeta ("Canto a la libertad"),
dos representantes de la vieja guardia.




Me gusta mucho la voz de Alejandro Sanz y algunas de sus composiciones
("Corazón partío" y "No es lo mismo", p.e.). Además parece un tío majo.
Tenía que estar aquí: tiren pa lante que empujan atrás.




Pedro Guerra ("Contaminame", "Otra forma de sentir"): otro magnífico compositor e intérprete
que abrió nuevos caminos e insufló aire fresco en el panorama musical
de la canción de autor española.




Rosana ("Que te vaya bonito", "Te debo este sueño"), otra que tal baila,
y también canaria.




De pronto, no sé cuando, allá por los 90, empezó a sonar por la radio una música y unas voces
juveniles y diferentes, que llamaron mi atención y que me recordaban en parte a Vainica Doble.
Se trataba también de un dúo de chicas de buen ver con un nombre un tanto extraño:
Ella Baila Sola ("Lo echamos a suerte", "Que se te escapa el negro").
Sus letras, en general de temática amorosa, y sus melodías
me parecieron muy poéticas y originales.
Realmente eran una revelación.




El Kanka ("No jodan la marrana", "Canela en rama"):
originalidad, calidad, transgresión, vida, música variopinta
y unas letras magníficas. Que no decaiga.

 

 

 

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