Hilario Camacho: volar es para pájaros




Hil
ario Camacho en el auditorio del Parque de Calero de Madrid.
Era verano, probablemente principios de los 90. En esa época no estaba de moda.
Él mismo se extrañó de que hubiera gente entre el reducido público que conociera sus canciones y las tarareara.
También por entonces, cuando tenía ese look, coincidimos con él en el Café Teatro de Málaga, ya desaparecido.
(Foto: JRT)


La primera vez que oí canciones de Hilario Camacho fue en Málaga, durante una moraga en la
playa, en boca de Manolo, un amigo madrileño que tocaba la guitarra. Eran de su primer LP (A Pesar de Todo, 1972): "Los cuatros luceros", “Érase un rey”, “Imagen”,…y el blues “Como todos los días”. Entonces, primera mitad de los “70”, se llevaba mucho tocar la guitarra, casi todo el mundo hacía sus pinitos, sabía algunos acordes de una o más canciones. Era una forma de relacionarse, de compartir, hasta de ligar.

Pero sigo con Hilario (perdonen el lapsus). Pasado algún tiempo, ante mi sorpresa y perplejidad, y entre Marifes de Triana, Manolos Escobares, Chichos, etc., ví en una gasolinera de carretera una cinta (cassette) de Hilario con las canciones de dicho disco, que naturalmente, acto seguido, compré a precio de saldo y que aún conservo. Era una edición de 1977. El sonido, a mi juicio, no está muy bien logrado, y quizás también los arreglos son mejorables.

En dicho trabajo pone música a un texto del poeta Blas de Otero (“Igual que vosotros”) y a dos letras del ingenioso e irónico Moncho Alpuente, quien fundaría, junto a Antonio Piera, Las Madres del Cordero ("Canción consumo"), grupo con el que, a su vez, Hilario Camacho colaboró, al igual que otros músicos: Luis Mendo, que luego formaría Suburbano, Elisa Serna, etc.


Las Madres del Cordero.
El nombre del grupo lo tomaron de The Mothers of Invention,
la banda del idolatrado Frank Zappa ("Cosmic Debris", "Broken Hearts are for assholes"),
guitarrista, cantante y prolifico músico transgresor, experimental y ecléctico,
muchas veces provocador

 


Cartel de la obra teatral "Castañuela 70"


Las Madres acompañaron con sus canciones al grupo de teatro Tábano participando activamente en la singular obra o montaje Castañuela 70*. Sólo grabaron un disco con dos canciones: “A beneficios de los huérfanos” y “La niña tonta de papá rico”.
Posteriormente se rebautizarían tomando el nombre de Desde Santurce a Bilbao Blues Band, que grabaría un único LP, imprescindible, con el nombre, no menos ocurrente, de Vidas Ejemplares (1975), el cual alcanzó cierto éxito gracias, sobre todo, a “El hombre del seiscientos”. Sus canciones ("A beneficios de los huérfanos", “Indefensos vampiros”, etc.), agudas, críticas, satíricas y divertidas, no tienen desperdicio, y casi no han perdido ni un ápice de actualidad. En este disco participaron, entre otros, Massiel ("Rosas en el mar", "La, la, la"), que canta “Soy la mujer”, Rosa León (que repetía) y Vainica Doble ("Ser un Rolling Stone", "Déjame vivir con alegría") !. Un Aute poco conocido también estaba en el ajo, pues era el autor de dos de las canciones de Castañuela 70: “Los fantasmas” y “Canción consumo”, que interpretará y publicará en el disco titulado Babel (1975), otra joya en la misma línea.



Portada de Vidas Ejemplares
Desde Santurce a Bilbao Blues Band, 1975


Volviendo de nuevo a Hilario Camacho, tuve la suerte de ver y escuchar en directo la presentación de su segundo LP, De Paso (1975), en el colegio mayor de Madrid San Pablo. Sin lugar a dudas es mi preferido y al que le tengo más cariño. Muy acústico, pero con fuerza. Sus canciones, inolvidables, como “Princesa de cera”, “Cuerpo de Ola” o "Volar es para pájaros", están llenas de poesía. Y que decir de “El peso del mundo es amor”, la más leñera, una adaptación libre del poema Hawl, de A. Guinsberg; o los breves, pero armoniosos, temas instrumentales "Tiempo al tiempo” y “Verónica”. Todo aderezado con su potente y vibrante voz, y su guitarra acústica. El disco lo producía el polifacético Gonzalo García Pelayo que escogió como banda sonora para su película Manuela una hermosa canción del mismo titulada "Dolores, Dolores". García Pelayo hizo una labor musical muy importante por aquél entonces “descubriendo”, promocionando y produciendo a gente como Hilario Camacho, Lole y Manuel ("Nuevo día"), Smash ("El Garrotín") y Gualberto, Triana ("Abre la puerta", "Tu frialdad") , etc.


Ilustración de la portada de
De Paso (1975), segundo LP
de Hilario Camacho.

Autor: Octavio Colis


En 1977 Hilario Camacho publicará su tercer LP, La Estrella del Alba, que emana aromas hippies y tiene preciosas canciones como la que da nombre al título, con influjos brasileños; “Guapachosa”, con toque salsero; o “María”, pura poesía. Con La Mirada del Espejo (1981) y "Subir, Subir" (1986) su música se hace más pop. Entre las canciones del primero se encuentran "Madrid amanece" (con ruido, con humo) y “Letanía” (todo el que piensa es un delincuente) que tienen un marcado carácter de denuncia; y entre las del segundo, “¡Taxi!” y “Negra noche”, estas últimas a medias con Joaquín Sabina. A partir de aquí creo que su creatividad entra en declive y que sus discos, aún conteniendo algunas canciones muy buenas, no redondean ni son tan regulares y originales como los cuatro primeros. Sin embargo, cuando alcanzará más éxito entre el público en general será bastantes años después con "Tristeza de amor", banda sonora de una serie de televisión que dará título a su séptimo LP (1994), aunque dicho tema ya lo había grabado en 1986. En todo caso el sentimiento que ponía al interpretar sus canciones y su torrente de voz fueron una constante a lo largo de toda su vida, como pudimos comprobar en el concierto que dio en Galileo Galilei un año antes de su muerte. Ahora sólo (y nada menos) nos queda su música….


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La Estrella del Alba (1977), el tercer disco de Hilario Camacho.
El dibujo de la portada es de Benito y Máximo Moreno.
Miguel Ríos prestó su equipo para la grabación.



 


Moncho Alpuente y los Kwai
únicamente grabaron un disco, Souvenirs (1980). A pesar de su corta historia, también tuvimos la suerte de escuchar a este grupo en directo en alguna parte, creo que en un colegio mayor de Madrid, pero no recuerdo bien. Lo que sí es seguro es que eran ellos con sus agraciadas canciones: “Carolina querida”, “Adiós muñeca”, “Epístola moral a Mariluz”, “La experiencia comunal”, etc.
Además, durante cierto tiempo, tuvimos su póster, con el puente sobre el río Kwai, en las paredes del local donde ensayábamos. No sé que sería de él pero ahora vendría de perillas para ilustrar esta escena.

Ese mismo año Clavel y Jazmín editó Reina por un Día, vinilo de larga duración, igualmente tronchante, con impagables canciones como “Los watussi”, “El twist del autobús” o “Drácula Cha-Cha-Cha”, entre otras. El grupo lo lideraba Paco Clavel, máximo exponente del "guarripop" y el "cutrelux".



 

Pablo Guerrero ("A cántaros", "Yo no sé lo que eras"),
autor de la letra de "Volar es para pájaros", leyendo uno de sus poemas
en el homenaje que le dieron sus colegas en el bar Galileo Galilei de Madrid.
(Foto: JRT, junio de 2010)

 

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